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sábado, 16 de julio de 2011

La identidad cultural como factor de desarrollo


Natalia Puga, Lima (Perú) .- Pachacamac aparece reflejado en las estadísticas de desarrollo humano como el único distrito muy pobre del área metropolitana de Lima y, al mismo tiempo, como el único que ostenta dos títulos de relevancia internacional a nivel económico: el primer distrito turístico del Perú y santuario ecológico intangible. En el año 2006 hubo a quien se le ocurrió que este contraste entre la pobreza de la inmensa mayoría de su población y su riqueza turística y patrimonial podría ser un factor de desarrollo. Desde entonces, se ha convertido en la cuna peruana de un nuevo concepto de cooperación: el turismo solidario.

El Fondo Galego de Cooperación e Solidariedade, el Ayuntamiento de Oleiros (A Coruña) y la ONGD Tierra de Niñ@s idearon un proyecto para explotar las potencialidades del que también está considerado como el último valle verde de Lima y uno de los sitios arqueológicos más grandes e importantes del Perú: el ‘Killa Wasi’.

Esta ‘Casa de la Luna’ en lengua quechua tomó la forma de un proyecto de turismo solidario como una manera innovadora y creativa de promover el empleo juvenil y la identidad local y el que en una época fue la huaca (oráculo) más consultada del mundo andino se ha convertido en un recurso real de desarrollo de la zona.

Fases posteriores de este mismo proyecto y promociones a nivel local como el impulso de un libro en el que los escolares de la zona relatan al mundo los cuentos, mitos y leyendas que en sus familias han pasado de generación en generación han derivado en un proyecto que ya no necesita tutorización y permite a la población más joven lograr ingresos como guías turísticos y gestores de sus propios recursos patrimoniales, culturales y naturales.

Percy Avilés, presidente de Tierra de Niñ@s desvela los secretos del éxito de un circuito turístico nacido como una iniciativa solidaria y que ahora camina por si mismo conjugando dos retos y objetivos logrados: la promoción del empleo juvenil organizado y la revaloración de la identidad cultural.


viernes, 15 de julio de 2011

“A mi madre le explicaron de forma errónea mi hemofilia y vivía asustada. Hay que evitar esto"

Gavidia gestiona con su equipo el acceso
de los hemofílicos de Perú a los concentrados
 del factor VIII, su único tratamiento.
Imagen: Wilson Morales
Natalia Puga, Lima (Perú) .- “Cuando empecé a gatear aparecieron los primeros moratones y cuando empecé a caminar y me caía ya eran demasiado grandes, así que mi mamá me llevó al hospital. El doctor ya pudo intuir algo y me hicieron exámenes médicos. Tenía Hemofilia severa. Mi mamá era muy joven, tenía 21 años y le explicaron de forma errónea mi enfermedad, así que vivía asustada. Nosotros estamos trabajando para ayudar a los padres, informárles bien y que estas situaciones no vuelvan a suceder”.

Diego Gavidia tiene tan sólo 25 años, es el presidente de la Asociación Peruana de Hemofilia y aunque su formación académica está vinculada al mundo de la Publicidad se ha convertido en un verdadero experto en todos los aspectos sanitarios, sociales y asistenciales vinculados con esta enfermedad que calcula que “afecta a uno 1.500 peruanos”

Desde muy joven, junto con su amigo Javier Álvarez, también con hemofilia severa, se ha implicado activamente en la asociación y aunque trabajan en muy diversos campos su primera obsesión es “hablar mucho con los padres, explicarles lo que pasa. A nuestras madres les dijeron que no podríamos estudiar y que tendrían que estar atadas a nosotros y cuidarnos de por vida. A la vista está que no, así que le transmitimos que sus hijos pueden tener una vida normal. Además, trabajamos con las madres y su autoestima porque ellas se sienten culpables de lo que pasa a sus hijos porque son sus genes los que la trasmiten”.

Sus vivencias infantiles y adolescentes le dan la autoridad moral como para realizar estas asesorías familiares. “Tengo recuerdos de la más temprana infancia con toda la cama empapada de sangre por sangrados morales. A los 11 años un hematoma me dañó los huesos, se enquistó y hubo que extraerlo. Tuve que operarme y el diagnóstico era que tenían que cortarme la pierna, pero después de 30 entradas en quirófano me la salvaron”.

Esta vivencia, así como el momento en el que se hizo inmune al Factor VIII, el tratamiento más común para la hemofilia, los dos años que pasó en silla de ruedas por un daño articular avanzado o la temporada en la que no podía separarse de una muleta marcaron su corta vida hasta el momento, especialmente, por la situación sanitaria que vive Perú: la sanidad pública no facilita el tratamiento para su enfermedad y “conozco a un chico que trabaja todo el mes, no está mal pagado y sólo gana para comprarse dos ampollas. Para una caída normal, necesitas ocho o doce, según el peso”.

Gavidia hace una vida normal pese a su hemofilia severa.
Imagen: Wilson Morales
“La experiencia es traumática”
“Al saber qué se siente viviendo sin tratamiento, es una experiencia tan traumática que te lleva a trabajar como voluntario en la asociación”, explica. Ahora es el presidente de esta entidad que ya tiene 37 años de vida y que desde 2007, con los dos últimos presidentes, ha experimentado unos avances “que ni nos podíamos imaginar hace cinco años”.

Las alianzas con asociaciones como la Asociación Gallega de Hemofilia (que ha financiado el fortalecimiento de la entidad con fondos de Cooperación Galega) o los convenios con empresas farmacéuticas y con el propio Ministerio de Salud les ha permitido tener algunas reservas de Factor VIII para atender urgencias del censo de pacientes con hemofilia que tienen (901 en julio de 2011) y que “cada día tienen una urgencia, cada semana entra alguien con algún problema”

Por primera vez en la historia, han logrado que el Gobierno ecuatoriano adquiera las ampollas de tratamiento para administrar de forma gratuita: “han adquirido 9.140, han invertido 2,1 millones de soles y hay tratamiento para siete u ocho meses”. Les ha costado meses de conversaciones que entiendan que “tener el tratamiento y trabajar en la prevención es al final mucho más económico porque si no un niño con hemofilia no recibe tratamiento se pasa la mitad del año en el hospital, sus padres tienen que dejar su trabajo…”.

Esta concienciación se ha complementado con un trabajo de campo con los profesionales de la salud que les permiten la detección temprana de la hemofilia, pero son conscientes de que aún les queda mucho trabajo por hacer, sobre todo, en las zonas rurales de Perú, donde “mucha gente se muere desangrada por falta de tratamiento y diagnóstico”. Esta patología calificada entre las ‘enfermedades raras’ ha sido un motivo frecuente de emigraciones internas en el país: “familias enteras se desplazan a Lima porque desgraciadamente aún nos queda por trabajar y la hemofilia aún se desconoce como enfermedad en buena parte del país”.

Click para conocer el perfil técnico de la Asociación Peruana de Hemofilia.

jueves, 14 de julio de 2011

Descubriéndose a sí mismos a través de las TIC

Sillas de ruedas 'aparcadas' a las puertas de Yancana Huasy.
Imagen: Wilson Morales
Natalia Puga, Lima (Perú) .- Una niña con visibilidad reducida entre en la nueva sala que se ha habilitado en el interior del complejo de Yancana Huasy en San Juan de Lurigancho (Lima). "Otro recurso que han puesto en marcha para ayudarme a desenvolverme mejor en el exterior", piensa. Se queda corta. Acaba de entrar en el Taller de Manejo de Tecnologías de Información y Comunicaciones (TICs) que tiene operativo la asociación desde principios de 2011 Yancana Huasy, un nuevo servicio que no sólo conecta a sus trabajadores y beneficiarios con el mundo a través de Internet. A las personas con habilidades reducidas en el campo visual, auditivo o de desarrollo neurológico les ayuda a descubrirse a sí mismas y a descubrir sus capacidades.

La niña no estaba tan equivocada. Los ordenadores que llevan operativos desde marzo de 2011 gracias a una colaboración con la Confederación Galega de Persoas con Discapacidade (Cogami) contribuye, al mismo tiempo, a que sus beneficiarios "potencien sus capacidades". La responsable de Inclusión de Yankana Huasy, Boslavia Zulueta Salas, define la capacitación que se ofrece en estas cuatro paredes como "refuerzo pedagógico que complementa la educación que reciben en las escuelas de enseñanza básica regular".

                                
Las nueve personas que trabajan en este servicio Inclusión son docentes y llevan un trabajo mucho más amplio dentro del proyecto de Yankana Huasy, trabajan con los centros educativos en los que se han 'incluido' niños con alguna discapacidad para hacer un seguimiento de su integración y aportar recursos pedagógicos a sus profesores para que contribuyan a reforzar el trabajo que, en muchas ocasiones, llevan años realizando en las instalaciones de la asociación.

A pesar de la apretada agenda que cuelga en el corcho del despacho de coordinación, uno de ellos ha sacado tiempo para formarse con profesionales de Cogami y de Fundación Telefónica y el INICTEL – UNI en el manejo de ordenadores adaptados a personas con diversas discapacidades y, poco a poco, va compartiendo sus conocimientos con los otros docentes, pero, lo que es más importante, los va compartiendo con los usuarios del aula.

El primer día en que se abrió a los beneficiarios del proyecto de Yankana Huasy, este nuevo recurso educativo "causó asombro", "los niños no entendían en qué les podía ayudar", sus padres tampoco, ni sus docentes en la enseñanza reglada en la que están escolarizados. Esta sorpresa tiene una explicación en la propia realidad del sistema educativo peruano: no hay ningún centro público con todo el país que cuente con ordenadores adaptados para la escritura braille de una persona con visibilidad reducida o que cuente con programas adaptados a un usuario con dificultades auditivas o alguna patología neurológica.

El asombro inicial ya se ha desaparecido y empiezan a darse los primeros pasos para cumplir el objetivo del proyecto: "posibilitar el acceso de las Personas en Condición de Discapacidad (PECD) al manejo de las TICs; y que así accedan a mejores oportunidades de estudio y empleo", explican desde la propia asociación. Los propios  profesores se nutren de las posibilidades que se pueden encontrar en la red para actualizarse en las técnicas más eficaces para llegar a sus alumnos y, al mismo tiempo, trasmitirlas a los profesores que trabajan con ellos en el horario lectivo reglado.

Esta colaboración, asimismo, permite dar cumplimiento al último objetivo que tiene en mente el director de la asociación, José Antonio Patrón, trabajar de cara a la especialización y al trabajo en red y las alianzas estratégicas con entidades de otros países y otros contextos que trabajen de forma específica situaciones de discapacidad.

Click para conocer el perfil técnico de Yankana Huasi

martes, 12 de julio de 2011

Terapia de padres para potenciar habilidades


Natalia Puga, Lima (Perú) .- Aimi Quinto tiene un año y medio y ya lleva más de la mitad de su corta vida asistiendo a terapia física en el Programa de Intervención Temprana (PRITE) del asentamiento Manolo Amautas, en la parte alta del distrito de San Juan de Lurigancho.

Su madre, Lili Nostrosa, no tardó mucho en detectar que tenía un problema de psicomotricidad. El pediatra le aclaró que tenía una parálisis cerebral que le provocaba una hemiparesia y le paralizaba la mitad derecha del cuerpo. Los especialistas de Yankana Huasy han hecho lo demás para ayudarle a comprender que su hija tienen una enfermedad, pero puede evitar las peores complicaciones.

Cada semana acude a una sesión de terapia física con Olga Hernández, pero el trabajo más importante para la mejoría de su hija lo hace ella, en casa, durante el resto de las 167 horas de la semana. Sigue sintiéndose culpable por no haber detectado la enfermedad de su hija antes, pero cada día se siente orgullosa a medida que su hija “empieza a mover la mano y el pie derecho”.

“Va a caminar, tengo fe en ello”, relata mientras aprende cómo trabajar de forma correcta con su pequeña durante una clase en el PRITE. “Si los padres no trabajan con ella en casa no vamos a lograr nada”, puntualiza su terapeuta. Pero estas son sólo algunas de los rasgos de la transferencia de técnicas de trabajo especializado terapeuta-madre que pueden apreciarse en el siguiente video.

Lili le dio la vida a Aimi. Ahora está aprendiendo a proporcionarle herramientas para desenvolverse en el mundo.

lunes, 11 de julio de 2011

Un país hacinado en una ciudad

¿Dónde está?
Lima es la capital de la República de Perú. Se encuentra situada en el desierto costero de Perú, en la falda de la vertiente occidental de los Andes, a orillas del océano Pacífico. Conforma una extensa y populosa área urbana conocida como Lima Metropolitana, flanqueada por el desierto costero y extendida sobre los valles de los ríos Chillón, Rímac y Lurín.

¿Quién la habita?
Según el censo peruano de 2007, la población de Lima alcanza los 7.665.222 habitantes, con una densidad poblacional de 2854,29 habitantes por kilómetro cuadrado. En Lima Metropolitana reside el 30% de la población peruana y las cifras de población la convierten en la ciudad más poblada del país. A nivel internacional, ocupa el quinto lugar dentro de las ciudades más pobladas de América Latina y el Caribe, la octava de América y una de las treinta aglomeraciones urbanas más pobladas del mundo.

Plaza de Armas de Lima. Imagen: Wilson Morales

La primera parada
La identificación de los distintos rostros de la cooperación peruana tiene su primera parada en el distrito de San Juan de Lurigancho, ubicado al noreste de la provincia de Lima, desde el margen derecho del río Rímac hacia las elevaciones del Cerro Colorado Norte, flanqueado hacia el este por divisoria de Cerro Mirador, Ladrón, Pirámide y Cantería; por el oeste la divisoria la definen los Cerros Balcón, Negro Babilonia.

El contexto sociodemográfico
Este distrito está caracterizado por ser una zona de micro cuencas, con suelos pobres, de material erosionado y meteorizado que se ha depositado en las zonas de menor elevación. Las laderas que circundan las cuencas se encuentran en proceso erosionable, no solo por el clima seco sino por acción del hombre.
El relieve de su suelo es poco accidentado en más del 60% del área de la cuenca, lo que a permitido el desarrollo del núcleo urbano en forma longitudinal desde la rivera del río hacia las elevaciones superiores a los 350 m.s.n.m.
En los últimos 14 años la población de San Juan de Lurigancho se ha incrementado en 315.468 habitantes, es decir, de 582.975 que había en el año 1993 ha pasado a 898.443 en 2007, es decir un incremento del 54,11%.

El transporte urbano es una de las asignaturas pendientes de Lima.
Imagen: Wilson Morales

Sujeto de la identificación
Ayuda en Acción trabaja en el distrito de San Juan de Lurigancho desde 1996. En esa zona cuenta con dos áreas de desarrollo (AD) y trabaja con dos contrapartes o socios locales: la Asociación de Apoyo y Promoción del Excepcional Yancana Huasy y la ONG TACIF (Taller de Capacitación e Investigación Familiar). Su intervención beneficia directamente cada año a más de 12.800 personas de escasos recursos y sus familias.

Los proyectos
Yancana Huasy, la Asociación de Apoyo y Promoción del Excepcional, tiene como ámbito de acción el Pueblo Joven Huáscar, en el Distrito de San Juan de Lurigancho. Su trabajo nace como respuesta a las necesidades de las personas con discapacidad de la zona, excluidas de los servicios de salud y de recibir una atención oportuna.

La intervención de TACIF se enfoca en la promoción social y la mejora de las condiciones de vida, de poblaciones en condiciones de pobreza, vulnerabilidad, inequidad y exclusión, a fin de que puedan construir sus propias estrategias, incidir en políticas favorables y alcanzar niveles de vida dignas. Anualmente se benefician más de 11.500 personas.

Yancana Huasy: El sueño es la inclusión

El centro ofrece atención integral a personas con discapacidad en riesgo de exclusión social
Imagen: Wilson Morales

Natalia Puga, Lima (Perú).- Yancana Huasy no es un nombre casual. Las primeras madres que en 1981 acudieron al centro que abrió la congregación Santa Cruz en San Juan de Lurigancho decidieron apodar estas primeras instalaciones ‘Casa de Trabajo’ en la lengua nativa de la mayoría de ellas, el quechua.

Desde entonces, aquel humilde salón en el que empezaron a organizarse talleres para dar apoyo a las personas con discapacidad del Pueblo Joven Huáscar y los poblados aledaños ha crecido mucho y los sucesivos directores del proyecto han querido darle un nombre más identificativos del trabajo que albergan sus paredes. Era tarde. La ‘Casa de Trabajo’ ya era una iniciativa muy arraigada en la comunidad.

Esta implicación de la población de San Juan de Lurigancho con Yancana Huaasy y de los trabajadores del centro con sus beneficiarios es, para su actual director, José Antonio Patrón, la clave del éxito que les ha convertido en referencia en su campo en todo el país y el secreto de su supervivencia, con la colaboración de entidades del ámbitos social tanto peruanas como españolas, en especial de Ayuda en Acción.

“Lo que nosotros hacemos es trasmitirles a todos el sueño. Niños, padres, trabajadores … todos lo comparten. Y el sueño es la inclusión”, explica minutos antes de “cerrar el kiosko”, el momento del día en el que, después de diez o hasta doce horas de ajetreadas gestiones, el último trabajador deja las instalaciones y él echa la llave.

Tras ocho años como director, ya ve el proyecto muy encarrilado y empieza a ir un poco más allá: pensar en cómo quiere que esté dentro de diez años. La especialización será la clave de ese futuro, pero sin olvidar nunca que Yancana Huasy nació para cubrir unas necesidades básicas a las que las personas con discapacidad de escasos recursos difícilmente podrían acceder y que ellos son meros canalizadores de herramientas para que los usuarios potencien sus habilidades y sus familias aprendan los resortes necesarios para continuar con esta implementación en su casa: “aquí están en una terapia de 40 minutos, pero es en casa donde se hace la verdadera lucha para conseguir la mejora y la inclusión plena en todos los aspectos de la vida”.